16 ene. 2011

Los granos que nos tiran a los pies para anularnos..

Según veníamos hablando ayer sobre la independencia de Gana, paso a relatar la historia de James Aggrey:
“Había una vez un campesino que fue al bosque para buscar un pájaro para domesticarlo. Consiguió un pichón de águila. Lo colocó en el gallinero junto con las gallinas. Comía maiz, alimento propio de gallinas, así fuera el águila el rey de todos los pájaros.
Después de 5 años, este hombre recibió la visita de un naturalista. En cuanto paseaban por el jardín dice el naturalista:
-Ese pájaro que está ahí no es una gallina. Es un águila..
-Es cierto, dice el campesino. Es un águila. Pero yo la crié como una gallina.
Ella no es más un águila. Se transformó en una gallina como las otras, a pesar de tener alas de casi 3 metros de extensión.
-No, retrucó el naturalista. Ella es y será siempre un águila, porque tiene un corazón de águila. Este corazón lo hará volar un día en las alturas.
-No, no- insistió el campesino. Ella se volvió una gallina y jamás volará como águila.
Entonces decidieron hacer una prueba- El naturalista tomó al águila, la levantó bien alto y desafiante le dijo:
-Sé que eres un águila, que perteneces al cielo y no a la tierra, entonces abre las alas y vuela!.
El águila se posó sobre el brazo extendido del naturalista. Miraba distraídamente a su alrededor. Vio a las gallinas abajo, picando los granos y saltó hacia ellas.
El campesino comentó:-Yo le dije, ella se volvió una simple gallina.
Al día siguiente el naturalista insistió y le sucedió lo mismo.
No contentándose con eso, realizó un nuevo intento. Se levantaron temprano, tomaron el águila, la llevaron afuera de la ciudad, lejos de las casas de los hombres, en lo alto de una montaña. El sol naciente doraba los picos de las montañas.
El naturalista levantó al águila hacia lo alto y le ordenó:
-Águila, ya que es un águila, ya que pertenece al cielo y no a la tierra, abra sus alas y vuele!!.
El águila miró a su alrededor. Temblaba como si experimentara una nueva vida. Pero no voló. Entonces el naturalista la aseguró fuertemente, en la dirección del sol, para que sus ojos pudiesen llenarse de claridad solar y de la vastedad del horizonte.
En ese momento, ella abrió sus potentes alas, graznó con su típico kau-kau de las águilas y levantándose, soberana, sobre sí misma, comenzó a volar, a volar hacia lo alto, a volar cada vez más alto, voló…,voló… hasta confundirse con el azul del firmamento….”
Y Aggrey terminó proclamando:
-Hermanos, hermanas, mis compatriotas!! Nosotros fuimos creados a imagen y semejanza de Dios!!: Pero existieron personas que nos hicieron pensar como gallinas. Pero nosotros somos águilas. Por eso, compañeros y compañeras, abramos las alas y volemos. Volemos como las águilas. Jamás nos contentemos con los granos que nos tiran a los pies para anularnos!!!.

Mañana reflexionaremos sobre el tema de la liberación de los argentinos. De quién y de qué nos tenemos que liberar...

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