1 jun. 2013

Viajar en colectivo educa y templa el carácter


Vos, que viajás en colectivo, quizás no sepas las virtudes que tiene. Qué aprendés en cada uno de los días en que ponés tu cuerpo a la experimentación?:
1) Paciencia:Todo comienza en la espera. Si se te escapó y tenés que esperar durante màs de  45 minutos por el próximo en el medio de la noche empezás a ejercitar tu paciencia. O no?
2) Lidiar con la humillación:
Ver desde lejos tu ómnibus. Reconocer en el letrero luminoso que es TU ómnibus. Tu corazón se acelera. Él se aproxima como si fuera un príncipe ante la princesa y el conductor disminuye la velocidad. Pero por algùn motivo pasa delante  tuyo apuntando para un supuesto ómnibus que viene detrás. Te quedás tieso con la mano apuntando para la nada.
3) Desarrollo de los músculos de los brazos y piernas cuando te estacionan lejos del cordón porque hay autos estacionados en las esquinas. Distintas formas de mantener el equilibrio mientras está en marcha te mejora las caderas y el sistema nervioso central.
4) Desarrollo de la capacidad de asombro y manejo de la indignación: Esto sucede cuando ves que el conductor maneja con los auriculares puestos y que no escucha a sus pasajeros, que le advierten cuando arranca sin ver que un niño no ha terminado de bajar. Capaz que terminás como testigo en alguna comisaría.
5) Cortesía: Se supondría que es en el ómnibus donde se ponen en práctica las palabras mágicas que su madre te enseñó: BUEN DIA, GRACIAS, “por favor” . O sea: 1 año  tomando el ómnibus y te tornás en un gentleman o una lady. Capaz que todavía no esté en práctica esta materia...
6) Cultura social: escuchar a niños pequeños contando a su maestra que cuando sean grandes quieren ser ladrón como su tío que aunque esté preso sale pronto (recuerdan?. Lo conté) te nutre de la realidad en la que estás inmerso.

7) Dominio del miedo: cuando sube un exaltado y obliga al conductor a que lo deje viajar gratis sino lo hace reventar al final del recorrido. Soportar que todo el viaje se realice bajo los insultos hacia el conductor.
8) Historias para contar a los nietos: Quién nunca pasó por una situación exótica, graciosa o inusitada en un ómnibus?.  Quién nunca tomó el ómnibus errado y en vez de ir p.e. a la Fontana di Trevi se fue a parar a un barrio de Roma que no tiene ningún atractivo(y se perdió de ver la Fontana). Quién no se sentó al lado de una señora que al ver tu cara resolvió aconsejarte con mucha sabiduría?.  Quién no se dio cuenta que le estaban revisando la cartera y el ladrón se enredó en el papel higiénico que tenía en ella y se encontró atrapado por él sin lograr su objetivo?.

9) Aprendés el uso de diferentes tecnologías,  Desde el viejo vendedor de boletos o la doble función del conductor que  los vendía, hasta la colocación de monedas, cospeles  y los lectores de barras. Además del desarrollo de los nuevos medios de transporte y sus deterioros o mejoras.
Eso también es historia...
10) Capacidades cognitivas y filosóficas: La ventanilla del ómnibus es prácticamente la ventanilla de tu alma. Si lográs sentarte no existe un lugar mejor para repensar tu vida y colocar tus pensamientos en orden. Acabás encontrando soluciones para tus problemas, resolviendo cálculos complejos y teniendo una idea de aquello que hablaste en esa reunión. O sea, en cierta forma uno se vuelve más inteligente. 
Esto se lo dedico a una amiga que soporta día a día el tener que ir a trabajar por este medio y se convirtió en una sabia, que admiro por su paciencia, que me enseñó todas las cualidades que adquirió merced a esos viajes cotidianos. Cariños.

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